Una cita, una persona
Nunca hay dos sesiones a la vez. Ni ruido de cabina de al lado ni relojes mirándote.
Sesiones de una hora, sin prisa y sin música de ascensor. Trabajo con las manos sobre lo que te duele de verdad: cervicales cargadas, lumbares que no perdonan y esa espalda de oficina que ya conoces demasiado bien.
Llevo once años dedicándome a esto. Antes trabajaba de electricista, así que sé perfectamente lo que le hace a una espalda pasarse el día con los brazos por encima de la cabeza.
Empiezo todas las sesiones así: cuatro segundos entrando, siete sosteniendo, ocho saliendo. Si lo haces ahora mismo notarás los hombros bajar un dedo. Eso es exactamente lo que vamos a buscar en la camilla, pero con las manos.
Pulsa para empezarNo soy un centro con diez cabinas. Soy una persona, una camilla y una hora entera dedicada a ti.
Nunca hay dos sesiones a la vez. Ni ruido de cabina de al lado ni relojes mirándote.
Los primeros diez minutos son de preguntas y palpación. Si tu caso es de médico, te lo digo.
Sesenta minutos de manos encima. El desvestirse y la charla no se descuentan del masaje.
Sales con dos o tres ejercicios concretos para que la contractura no vuelva en dos semanas.
Más allá del «me he quedado nuevo»: esto es lo que cuentan quienes vienen cada mes.
Toca cualquiera para ver en qué consiste y para quién es. Si no sabes cuál elegir, lo vemos en la valoración.
Elige masaje, duración y los extras que te apetezcan. El botón abre WhatsApp con tu sesión ya escrita: solo tienes que decirme el día.
Pago en efectivo, tarjeta o Bizum al terminar. Si no puedes venir, avísame con 12 h y no pasa nada.
Pedir esta citaEstá en una casa de la Judería con patio. Toca cualquier imagen para verla en grande.
Llevaba meses con el cuello bloqueado de trabajar con el portátil. En dos sesiones giraba la cabeza sin pensarlo. Y encima me enseñó a estirar en la oficina.
Vengo antes de cada media maratón. Nota exactamente dónde está el problema sin que le diga nada. La hora se pasa volando.
Es la primera vez que salgo de un masaje sabiendo qué me pasaba y por qué. Te explica todo sin venderte bonos de diez sesiones.
Escríbeme por WhatsApp con dos o tres días que te vengan bien y te confirmo el hueco en el momento. Si prefieres hablarlo, llámame y lo vemos en un minuto.